lunes, 24 de agosto de 2009

Venezolanas, caminamos y masticamos chicle!!!.

No es un acto de vanidad, pero las mujeres venezolanas no somos iguales a las mujeres del resto del mundo.


Toda vez que la vida me ha permitido la oportunidad de compartir con mujeres de distintos lugares, me doy cuenta que las venezolanas somos mucho pero mucho más que coronas de belleza.





La mujer venezolana es mujer ante todo, tenemos en nuestras espaldas logros académicos, políticos, sociales, deportivos, etc, pero sobre todo nos sentimos orgullosas de nuestra nuestra condición femenina.




La mujer venezolana, cuando es madre, defiende esta condición como una leona. Puede tener el cargo gerencial más importante , pero se le quiebra la voz poniéndola chiquitica cuando alguno de sus hijos le llama por teléfono y es capaz de posponer las reuniones más importantes, para salir corriendo a buscar a su bebé si alguien la llama para informarle que el niño tiene fiebre.

Las venezolanas somos responsables del cuidado de nuestros hijos y no delegamos en nadie llevarlos al médico, o atenderlos si están enfermos. En compensación, no nos importa trabajar tiempo extra, no tomar las horas de almuerzo y hasta llevarse trabajo para su casa, con tal de disponer del tiempo necesario para atender a los hijos.

A las venezolanas nos encanta amamantar a nuestros bebés, nos tomamos el tiempo para eso y lloramos cuando tenemos que volver a trabajar después de que se nos acaba el reposo postnatal. La mayoría hace el esfuerzo de sacarse la leche y dejar algunos teteritos en la nevera, o por lo menos continuar amamantando aunque sea en las noches. A veces los niños llegan a tener dos años y la madre feliz, dándole su teta.

Es asombrosa nuestra capacidad para hacer infinidad de cosas y hacerlas bien.

Nuestras mujeres son super eficientes como trabajadoras y regularmente muy buenas estudiantes. No es para nada extraño ver que la mayoría de ellas cumple con su responsabilidades laborales, pero a la vez siempre buscan la manera de hacer aunque sea un curso para continuar superandose. Por esta misma razón, es lógico entonces que las universidades tengan en su plantilla de inscritos a más mujeres que hombres.

Las mujeres venezolanas están acostumbradas a trabajar y al mismo tiempo a atender prioritariamente su hogar. Esta, posiblemente, sea la razón por la cual han desarrollado altos niveles de eficiencia. En una oficina podemos escuchar a las mujeres hablar complacidas sobre procedimientos de calidad, reuniones, clientes, procesos de manufactura e igualmente hablar engreidamente sobre la cena que le preparó al marido y a los hijos. Somos capaces de todo en todo, y sin que se nos mueva el peinado.

Adoramos y amamos como locas al hombre que tenemos al lado. Por muy modernas, profesionales y todo terreno que seamos, siempre se nos derrite el corazoncito cuando vemos al hombre de nuestros sueños. Y más cariñosas, atentas y consentidoras del marido no he visto.





Sorprende que además de los compromisos como mujer, esposa, madre, hija que tenemos, siempre conseguimos tiempo para la escapadita con las amigas para compartir un rato.



Una mujer venezolana defiende sus derechos pero no busca parecerse a un hombre. No se viste como hombre ni deja de tener una coquetería natural que nos diferencia de muchas mujeres del planeta.



La mujer venezolana trabajadora tiene que pararse de madrugada para salir a trabajar, prepara el desayuno de los hijos, planifica el almuerzo con el antojito del marido, deja la ropa en la lavadora,y le dá de comer a la mascota. Pero sobretodo no sale de su casa si no está bien peinada, vestida y sin pintarse los labios.



En otras palabras, en nuestro país no se presenta el fenómeno que se pudiera ver en otras culturas del mundo desarrollado, en las cuales las mujeres que quieren competir en igualdad de condiciones con los hombres, desde el punto de vista laboral, prácticamente tienen que renunciar a su condición de mujeres, inluso se visten como ellos, dejan de maquillarse y pueden llegar a renunciar a tener un hogar y unos hijos, con la finalidad de tener las mismas oportunidades que los hombres.

Esto tampoco quiere decir que todas las mujeres sean perfectas. Algunas dejan mucho que decir de la descripción que he hecho, pero gracias a Dios son la excepción.

Explotadas o Superwomen ..no sé..lo cierto es que disfrutamos siendo mujeres, esposas, madres, trabajadoras, profesionales y las mujeres más bellas del Universo.!!!



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